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Muestra 2 x 3 (2000)

Crítica

Two x three: five artist and viewer make six. Buenos Aires Herald

By Alina Tortosa.

The title of the exhibition curated by Jorge Lopez Anaya implies that the work of the five artists in the show is incomplete without the sixth character, the viewer.

Crislina Piffer encased real meat in thin square frames of polyester resin, which she hangs on a wall as a painting. Las Nazarenas, 1999, or lays on a steel table. The references are to Argentine eating habits — somewhat in abeyance now, perhaps, because of the cost of living, the changes brought about by a grow¬ing number of vegetarians and by the Sushi generation — and more pointedly, to a bloody tradition of autocratic rulers doing away with their enemies. The titles of the pieces refer to men beheaded by Rosas: J. Berón de Astrada, died 1839; Francisco Ramirez, 1786-1821; Pedro Castelli, 1801-1839.

Claudia Del Río works with maps, much in  the same way as we used to work at school with the small geometric figures that we built in bristol board, drawing them first as flat pro¬files. She draws the outline of a geographic space, which she turns into n three dimension al figure, to open it up to manipulate digitally. These drawings in white shaky lines on a bright red background represent their title exactly: Nerviosa geografía. Del Río plays whit borders and limits to create unstable, distorted outlines that we do not recognize, except for the recurrent space that represents the province of Buenos Aires. Illness and fear arc at the rool of these elegant compositions.

Claudia Contreras is less subtle in her denunciation of political violence, but not less elegant. In Listado, 2000, she has photographed long printed lists of names of people who have "disappeared" during the Military Process. Transparent glasses of water set on the lists, through which we can read the same names in a different dimension, hint al the corporate playful violence of the army. A rosary of paper beads on which names arc also printed shoot out different innuendos. A scroll hanging from the ceiling, another list, is rem¬iniscent of a Japanese silk figure set to dance in the wind.

In the second room, the work of Gabriel Valansi and Marta Cali face each other i restrained conceptual dialogue. In Cosmos, 2000, Valansi, a photographer, develops his basic theme: war and violence, into an astro¬logical metaphor. A myriad of planets break away from a point in space, generating dis¬ruptive energy. As we look at it, we cannot grasp the pain involved, only the beauty of (he small round figures breaking away from the axis. Small planets that look at us from dark pupils, eyes that witness the danger and the damage, without luring us into obvious and active depair.

Maria Cali's Ventanas, 2000, is a minimal construction that hides rather than shows the theme of her installation. The answer to the riddle of those numbers that lead the path from one white square to the other is behind the surface. The viewer needs to stand away to appreciate the structure of this work, and he or she needs to go close to peep into her haunted universe.
The five artists discuss traumatic issues — pain, fear, illness, violence and death, in quiet understatements.

(Del Infinito Arte, Quintana 325, open through the Summer).


Buenos Aires Herald – 10 de Diciembre, 2000.

Un modo de narrar que enfatiza el vacío, el horror de ser. Rosario 12

Martes 19 de diciembre de 2000 Año 2 N' 544
Un modo de narrar que enfatiza el vacío, el horror de ser

Por Claudía Laudanno

La Galería DeL Infinito exhibe obras de la rosarina Claudia del Río, junto a los porteños Valansi, Piffer, Cali y Contreras. Sus poéticas se ubican en las fronteras de lo abyecto y lo sublime.

En su libro titulado Poderes de la Perversión, Julia Kristeva definía lo abyecto como una catarsis ambigua e indefinida, una torsión hecha de afectos y pensamientos, situándola en los bordes de lo siniestro y lo sublime. Empeñada en deshacer identidades, la abyección termina por borrar los limites entre sujeto y objeto, tornándolos vagos, frágiles e imprecisos. En este sentido, ella representa la contracara de los códigos religiosos, éticos, morales e ideológicos. Es, ante todo, un modo de narrar que enfatiza, el vacío, el horror de ser, frente a todo aquello que nos amenaza, hiere y perturba.

Polo de atracción y repulsión, la abyección es un espasmo, una turbación que inquieta y fascina, colocando al sujeto fuera de sí.

En la exhibición colectiva 2 x 3, que en la porteña Galería del Infinito (Quintana 325 P. B.) nuclea obras de Claudia Del Río, Cristina Piffer, Claudia Contreras, Gabriel Valansi y Marta Cali, proliferan las alusiones a la violencia, la muerte, la enfermedad, el miedo, la masacre indiscriminado y los dispositivos mecánicos de naturaleza perversa e inhumana. Sin embargo, dichas referencias históricas y contextuales aparecen intencionalmente "demoradas" por sus autores, clausurando todo tipo de lectura transparente de la imagen.

Haciendo uso de la metáfora, la alegoría y ciertas argucias comunicativas, que posponen intencionalmente la captación plena del sentido, estos artistas acuden a una revisitación crítica de los conceptos duchampianos de "retardo" y "acto creativo". Consecuentemente, generan propuestas que se autoproducen como auténticos enigmas a descifrar. Ellas se manifiestan siguiendo la modalidad del rebus (obra con secreto), es decir, máquinas célibes, absurdas y perezosas, que activan sus mecanismos interpretativos, sólo gracias a la recepción competente del espectador. El que contempla participa ahora en la ampliación de una mirada que ha dejado de ser ceremonial, para convertirse en parte activa de la obra.

Con gestos elementales como anudar, engarzar cuentas, cortar, colgar y suspender cuerdas, Claudia Contreras elabora, artesanalmente, un rosario penitente hecho, a partir de eslabones de papel enrollado, que contienen el listado de los desaparecidos durante la última dictadura militar. Sus obras colgantes son la materialización de un pathos extremo que remite, en clave alegórica, a una memoria de los cuerpos ausentes. La matriz escultórica de esta pieza se encuentra en un objeto anterior titulado "Listados pendientes", en el que la artista hace pender de una cuerda de acero, una lámina seccionado longitudinalmente, que lleva impresos los nombres de algunas víctimas de la represión.

Presencia de lo abyecto. Jorge López Anaya (curador)

Marcel Duchamp propuso una lectura interpretativa de las obras de arte. En esta vía, sus estrategias de recepción nunca buscaron llevar al contemplador hacia la captación plena del sentido. Siempre trataba que los contenidos no llegaran fácilmente al receptor Este es el motivo por el que prohibió, hasta quince años después de su muerte, la publicación de las instrucciones y fotografías del montaje de Etant donnés, su obra póstuma.

Los "retardamientos" de Duchamp fueron auténticas estrategias de recepción, dirigidas a asegurar que el contemplador no descifrará inmediatamente todo el sentido de las obras. En la ponencia que leyó en la American Federation of Arts, en Houston (1957), aseveró que el "acto creativo" era impensable sin la participación del receptor Sin duda, el tema de la responsabilidad participativa  del espectador fue uno de sus aportes importantes. En relación con esta problemática, señaló: "el acto creativo no está realizado solo por el artista: el espectador pone la obra en contacto con el mundo exterior descifrando e interpretando sus cualificaciones internas y, en esa forma, añade su contribución al acto creativo" Ese es el motivo del título de la exposición: "2 x 3". En las dos salas de la galería se reúnen cinco artistas que no entregan plenamente el sentido de las obras: en la primera Claudia Contreras, Claudia del Río y Cristina Piffer; en la segunda Marta Calí y Gabriel Valansi. Pero 2 x 3 es igual a seis. El sexto componente de la fórmula, como quería Duchamp, es el espectador, indispensable colaborador del creador.

El acto con el que los espectadores otorgan a las obras determinado sentido no es arbitrario, ni proviene de otro mundo, es un acto histórico que nace y madura en el ambiente sociológico en el que se transmite la obra. "2 x 3" reúne a cinco artistas que comenzaron a exponer entre 1980 y 1990. Los une un rasgo común: el rechazo del sinsentido que domina parte de la creación artística contemporánea. También se diferencian de otras vertientes actuales por el uso de la metáfora y la alegoría, así como por el contenido crítico de las obras, Claudia Contreras alude con las instalaciones expuestas a situaciones dolorosas de la historia argentina. Al pasado reciente, de muertos y desaparecidos, remite el tríptico Listado.

Fragmento del texto para catálogo, Galería espacio/delinfinito